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Laura Escuelahttp://www.blogger.com/profile/00647454995355585914noreply@blogger.comBlogger256125
Actualizado: hace 1 hora 9 mins

Celebrando el Día de las Bibliotecas

Mié, 24/10/2018 - 09:13

Hoy se celebra el Día de la Bibliotecas que promueve la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, apoyada por el Ministerio de Cultura, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo en 1992.

Mi trabajo se desarrolla en gran medida en estos espacios, que he ido convirtiendo lentamente, año tras año, en mi casa. Casas que visito mes tras mes como quien va a ver a la familia, en las que me siento acogida, en las que puedo desarrollar mi trabajo y dar rienda suelta a esta pasión incontrolada por la literatura infantil.

Las bibliotecas a las que voy son sus bibliotecarios y bibliotecarias casi más que los espacios que habitan. Voy a ellos y ellas. A su bienvenida, a su apoyo, a la charla que siempre acompaña el antes y después de las sesiones o la búsqueda de libros. Ellos y ellas mantienen la casa levantada a pesar de las inclemencias de los tiempos culturales, los colores de los partidos y los ires y venires de las partidas presupuestarias. Ellos y ellas le dan sentido al lugar y lo engrandecen.

Quiero agradecer especialmente, como siempre, a la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz, de la mano de Susi, su buen hacer, su pasión y paciencia, sus intentos siempre de mantener el espacio vivo, cálido, habitable y lleno de personas pequeñas, usuarios y usuarias que vienen desde la barriga y que saben que aquí pueden encontrar su lugar.
También a mis otras casas: La Biblioteca Municipal Central (TEA), que este año además celebra su 130 cumpleaños, ¡ahí es nada!
La preciosa Biblioteca Municipal de La Laguna, que ha revivido de una forma maravillosa tras la llegada de Elena Cotarelo, su actual directora y que cuenta con un estupendo equipo de profesionales; la Biblioteca de la Villa de Candelaria, en mi pueblito frente al mar, que cuando está Toñi es como visitar a la tía que no te pone café y pastas porque no se puede comer allí.
La Biblioteca de Tabaiba. No he visto una con mejores vistas y mejor predisposición a celebrarlo todo, a mantener la biblioteca viva y actualizada.
La Biblioteca de Adeje, todas las de Arona, con su esfuerzo por llegar a la gente de los diferentes barrios.
Las Biblioteca de Los Realejos y de Icod de los Vinos, que reviven cada año con estupendos programas de animación lectora.
Y también las Bibliotecas de otras islas que estos últimos años me han acogido: Biblioteca Insular de Gran Canaria, Biblioteca Insular de Fuerteventura y Biblioteca Municipal de Lanzarote. 

Gracias, de corazón, gracias a todas y todos los que las mantienen vivas, gracias por ser el lugar en el que mi trabajo comenzó a desarrollarse y donde crece cada día. Donde espero seguir acudiendo siempre.

Hoy, por supuesto, celebro este día en una de ellas. Es un día especial, así que en la BIBLIOTECA MUNCIPAL CENTRAL (TEA) llevaré a cabo el taller ESCUCHA, BEBÉ, que estrené el año pasado en, cómo no, la Biblioteca Pública del Estado.

Gracias, bibliotecarios, bibliotecarias, por estar, por no decaer. Por recibirnos y acompañarnos. ¡FELIZ DÍA!

"¿Pagar por un taller o sesión de cuentos para mi hija? ¿Estamos locos?"

Jue, 04/10/2018 - 09:52

“La cultura se paga, pero si puedo ir gratis, mejor."

“Apoyo tu trabajo, pero solo si no tengo que pagar por él.”

“Quiero llevar a mi hijo/a a actividades culturales, al teatro, a sesiones de cuentos, a talleres, pero gratuito todo, gracias.”

“Ah, ¿pero tú cobras por eso que haces? Pensaba que era amor al arte”

Todo esto son frases que me han dicho o que he leído entre líneas. Este texto que escribo es un grito de defensa hacia mi presente y mi futuro, hacia mi realidad en el trabajo de la cultura, hacia esta profesión, como cualquier profesión artística.

Actuar a favor de un tejido en el que se puede crecer es necesario, no todo puede ser gratis. Pagar por ir a un concierto, por escuchar música o por un libro es poner en valor la creación artística. Pagar por ver una sesión de cuentos, también.

Voy a ser clara con una realidad que vivo: el hecho de que hay una demanda brutal en actividades dirigidas a bebés. Por ejemplo, el primer lunes del mes, en menos de una hora, se llenan 75 plazas para las actividades del mes en una biblioteca (y en todas las que la ofrecen), incluyendo lista de reserva.
Y podríamos añadir a todas las anteriores esta frase: “Me puedo pasar toda la mañana al teléfono para conseguir una plaza gratuita en una sesión de cuentos. Luego no la consigo y me molesta que no haya suficientes plazas. Mientras, una actividad que cuesta 6€ por unidad familiar (niño/a más dos acompañantes), una actividad similar, con un precio irrisorio, se queda con plazas libres” 

Se cancelan actividades con precios accesibles porque no hay demanda. Y no lo entiendo. Sí comprendo que todos los bolsillos no son iguales, que no siempre se puede. Y aparte de eso, ¿qué más? ¿No se puede o es que no se quiere? ¿Se pone en valor la actividad o se valora únicamente cuando no nos cuesta nada?

Me siento orgullosa de decir que en una hora se llenan todas las plazas para mi actividad, ¿pero el día en que no me subvencionen y tenga que cobrar entrada no podré trabajar porque no lo apoyarán?

Yo trabajo y cobro por mi trabajo. Y pago por mi trabajo como todo autónomo que se precie. La gente de la artesanía, la música, el teatro, el clown, la literatura, tanta gente. Hay subvenciones, sí. Hay apoyo de las instituciones públicas, sí. ¿Y qué más?

Me pregunto si lo estaremos haciendo mal, me pregunto.

Y sí, claro que sí, claro que sé que hay gente que paga, que apoya. También entiendo que no se paga por lo que no se conoce, que no todo vale, etc.
Solo digo.

Un Juan Arjona A Buen Paso

Mar, 18/09/2018 - 19:02
Hace unos días viajé a la isla de Gran Canaria y pude pasar un buen rato en la sección de la editorial A BUEN PASO que tienen en la Biblioteca Insular.

Hablar de la editorial A buen paso es hablar de Arianna Squilloni. Hablar de Arianna Squilloni es hablar de cuidado, de buen gusto, de mimo, de un esfuerzo sobrehumano y sobreeditora.

Les recomiendo muchísimo leer esta entrevista que le hicimos Pep Bruno y yo desde AEDA para que se hagan una idea de la filosofía de la editorial, del proceso de creación de los álbumes ilustrados, y muchas cosas más bien interesantes.

Los libros a los que tenía ganas de echar un buen vistazo era unos cuantos de Juan Arjona, escritor y narrador oral andaluz, de quien solo había leído, publicado por esta editorial, "Amiga gallina" y "Soy pequeñito", dos álbumes estupendos.

Por fin pude darme gusto y saqué de la estantería los dos Antoninos que había (dos de tres que hay publicados, los pueden ver en la foto abajo), y también encontré "Una vaca" y "Burro (el origen)"


Los Antoninos son de lectura obligatoria. ¡Qué ternura! ¡Qué buena mezcla entre lo poético y lo humorístico! ¡Qué fantástica relación entre lo que se cuenta y lo que se muestra en las imágenes! ¡Y qué divertido el hecho de que se sucedan!
Antonino y Oso comparten su vida. Son distintos, son independientes,  son amigos. En el libro de ANTONINO VA Y VIENE se nos muestra un Antonino ágil, dinámico, repleto de cosas por hacer. Y a un Oso tranquilo, expectante, que sabe recibir lo que Antonino trae entre viaje y viaje a lo largo de su ocupado día. En ANTONINO DE SUEÑO EN SUEÑO, la primera ilustración coincide con la última del libro anterior. No tengo ni idea de si este hecho se repite en el tercer libro que no he podido conocer, pero me ha parecido un guiño encantador y una sucesión de continuidad perfecta para esta serie estupenda ilustrada por Lluïsot. En este último libro, decía, ANTONINO va cambiando de un sueño a otro porque Oso se empeña en meterse en el suyo para ayudarle a solucionar los conflictos con los que se encuentra. Los he disfrutado mucho y los recomiendo absolutamente.


Cuando tomo un álbum por primera vez lo primero en lo que me fijo es en la cubierta, la contracubierta y las guardas. ¿Qué me cuentan? ¿Qué sé de la historia sólo con observar esto detenidamente? En "Una vaca", ilustrado por Luciano Lozano, definitivamente, se ve y se cuenta mucho. Con las guardas de inicio y final sabemos que una vaca ha cruzado la línea que separa el campo de la ciudad y que regresa. En su paso por la ciudad durante todo el día suceden las páginas del libro. Una serie de acontecimientos secuenciados en franjas horarias, aventuras de personajes anónimos y en principio ajenos a la vaca pero cuyo paso fortuito hace que sus destinos cambien. ¡Me encantó!


Por último, "Burro (el origen)", un libro con unas deliciosas ilustraciones también del fantástico Luciano Lozano, que realiza un trabajo impresionante, delicado y con muy buen gusto en este libro. Es la historia de un triste burro que conoce y se enamora de una ratita ¿presumida?. Es en realidad la historia de un héroe que en carnavales sería el rey, de lo fantástico que es disfrazándose de diferentes animales. (De verdad, ¡qué ilustraciones!). 
Todos son fantásticos libros para disfrutar de un ratito de lectura en familia, libros para mirar con calma y degustar con cariño. ¡Descubran a Juan Arjona, a A buen paso y todos los demás libros que no les he mostrado y me cuentan!
¡¡Seguimos!!

Mis cuentos y yo en Perú. Todas las palabras, todas.

Dom, 09/09/2018 - 19:48

Para despedir un verano intenso, repleto de formación, viajes, trabajo y algo de descanso, he viajado del 22 de agosto al 3 de septiembre a Perú para formar parte del Festival Internacional de Narración Oral del Perú "Todas las palabras, todas", un proyecto artístico social con características particulares, ya que es de autogestión descentralizada con presencia permanente en diferentes regiones del país, donde los artistas invitados tejen un entramado de actividades en algunos casos de manera simultánea.
Invitada por Wayqui, compañero narrador peruano con el que he compartido experiencias anteriores en Escocia, contadas aquí, y aquí, no podía no acudir a la llamada.
Mi participación consistió en llevar a cabo sesiones de cuentos para público adulto, adolescente, familiar, infantil y para bebés, así como un pequeño taller sobre contar cuentos con libro álbum.

Muchas horas de aviones, aeropuertos y retrasos me cayeron a la espalda tanto en la ida como en la vuelta, pero merecieron todas las alegrías. A la ida, por lo que venía. A la vuelta, por lo que me traigo.
Del viaje, seis días los pasé en Cusco, dos en Machu Picchu y dos en Lima.

Rubén López y yo, con la muestra gráfica de que él no sufrió mal de altura y yo sí. (Lo del Altivital funciona. Si alguna vez van y sufren, cómprenlo). 
Nada más llegar conocí a Rubén López, narrador argentino con el que (hasta entonces no lo supe) compartiría todo el tiempo del mundo: todas las comidas, todos los paseos, técnicamente todas las sesiones de cuentos. Con él pasé el mal de altura, el dolor de garganta, los caminos y los escenarios cantando, contando y recitando, las visitas a los templos, santuarios, todo.
No hubo forma de conocerlo, al menos un poco, sin quererlo. En este tipo de eventos, donde pasas tanto tiempo con la misma gente, las relaciones humanas se convierten en la base de la experiencia que tendrás. Cuando es la humildad la que te tiende la mano, cuando lo que encuentras es claridad, comodidad, simpatía, facilidades... no queda otra que agarrar esa mano con fuerza y agradecer, y disfrutar. Y eso hicimos.

Las actividades comenzaron en Cusco el jueves 23 de agosto, inaugurando el festival en el local llamado La Esencia. Pequeño, acogedor, donde me invitaron a mate de coca para el mal de altura. Compartí sesión de cuentos para público adulto y algunos niños con Rubén López de Argentina y Ulla Suokko de Finlandia. En este local las sesiones suelen ser gratuitas, pero en esta ocasión se cobró entrada y, para sorpresa de la organización, fue bastante bien. El lugar, lleno y nosotros encantados.


El sábado 25, también en Cusco, conté en un teatro llamado “Casa Darte” para público infantil/familiar. Fue una sesión muy íntima y tranquila en un lugar alternativo, regentado por artistas y que ofrece un espacio fantástico para actuar, ensayar, etc. Un lugar que necesita y merece todo el apoyo, que lucha por sacar adelante una programación de calidad con formaciones constantes y muy buenos productos en cartel.



La siguiente sesión fue el domingo 26 de agosto en el marco de la Feria Internacional del Libro de Cusco, donde compartí escenario con Rubén y Miguel Álvarez de Perú.


La sesión se llevó a cabo en el Paraninfo de la Universidad, en la plaza de armas de Cusco para más de cien personas (en su mayoría adolescentes y familias) que vinieron a escuchar. Mientras contábamos, afuera la algarabía llenaba las calles. Procesiones, desfiles, una fiesta que hacía tan difícil caminar que parecía la calle San José en Carnavales en Santa Cruz.

Miguel Álvarez (al que llaman El Chato porque es chiquito y que dice que no soy española sino cubana o vetetúasaberdedónde por el acento) arrancó la sesión con su guitarra y una cercanía que hizo que un escenario tal alto y separado del público como era, pareciera inexistente. Luego Rubén López, con una ternura y alegría inmensos, continuó contando y cerré yo. Una experiencia fantástica.

Ulla Suokko, Rubén López y yo en la cima del mundo. (O eso creí).  Es el templo de Saqsaywaman.
Cuando no había sesiones, había paseos. Decir que Cusco es preciosa es como describir a un pájaro diciendo que tiene plumas. Hay que verle los colores, escuchar su canto, saber lo que come, oler el bosque en el que vive. Cusco es el ombligo del mundo, la ciudad con forma de Puma desde el aire, la ciudad sagrada Inka, lo que fue el centro físico, político y espiritual del universo Inka. A Cusco hay que caminarla, degustarla y maravillarse del impresionante barrio de San Blas y de todos los caminos Inka que puedan andarse. Por suerte tuvimos a la mejor guía: Ulla Suokko, narradora y artista multidisciplinar que nació en Finlandia pero vive en Cusco, sabe Quechua y baila flamenco. Fotografió y nos contó las mejores historias por los caminos. Vaya para ella y su generosidad mi agradecimiento entero. 
Calle donde me alojé en el barrio de San Blas (esquina de Carmen alto con Atoqsaykuchi, que significa en quechua donde se cansa el zorro). 
Las sesiones en los colegios se sucedieron tres mañanas seguidas. Contábamos en el Colegio La Salle o venían ellos a escucharnos al salón de actos del ICPNAC ((Instituto Cultural Peruano Norteamericano del Cusco). Contamos a primaria y a secundaria. Sesiones colectivas, un cuento cada uno o poco más. Un lujo. Un público que, pese a que no suele escuchar cuentos, se regaló, se dio, participó, jugó, nos hizo sentir que estábamos donde debíamos.
Compartiendo sesión con Rubén López en el ICPNAC
Tras una de las sesiones en el colegio, unas niñas se acercaron y me dijeron: "Cuenta más cuentos" y les dije que no podía, y pidieron: "Unisito nomás". Y no podía. Y me pidieron autógrafos. Y acabé firmando una montaña de manos locas. 

El viernes 31 de agosto contamos en un fantástico teatro en Machu Picchu pueblo. Después de visitar el santuario y las aguas termales, con las energías limpias y la alegría toda, la sesión fluyó como sola. ¡Normal! ¡Qué experiencia!
Con Wayqui en la cima del mundo. (O eso creí). 
Escenario del teatro de Machu Picchu. El mejor espacio en el que estuvimos. 
Después, ya en Lima, vinieron dos sesiones preciosas, las últimas del viaje: una de Bebecuentos en un Centro llamado La Comunidad, donde trabajan atención temprana y especializada en la primera infancia. Un lugar acogedor y amable que se llenó de familias y de abuelas cuentacuentos que trabajaban en la Casa de la Literatura Peruana y tenían allí una Bebeteca. Apoyaron, cantaron y rieron como bebés. Un gusto. 

La otra sesión fue algo más dura, en la sala de Hemato Oncología del Hospital Almenara. Al llegar nos colocaron mascarilla, gorro y bata, y me sentí desaparecer. Contar con mascarilla me pareció al inicio un reto, pero después de llevar contando un rato, cuando te acostumbras a esa manera del aire de entrar y salir, cuando te fijas en los ojos, en todo lo que dicen los ojos que escuchan, cuando eso es lo único de contacto directo que tienes, eso y la voz, no hay nada complicado. Se escucha y se cuenta distinto en este lugar. Las risas de los niños/as suenan distintas y el agradecimiento de los padres se sentía como si hubiéramos llevado agua y alisios al desierto. Muy, muy emocionante.

Me he vuelto encantada. Ha sido una experiencia maravillosa. Los cuentos y la emoción, universales. Nos une lo mismo. Y eso me traigo. Eso y los colores. Todos los colores, todos. 
Gracias. GRACIAS. A la organización (Wayqui, Guille y demás), a los compañeros/as (Rubén, Chato, Ulla, Alina), a la vida. GRACIAS.