Grupo de Escuela de este año: Elia Tralará, Raquel López, Mario Cosculluela, Alberto Sebastián y yo. 

Después de terminar en Úbeda, el domingo 23, Alberto Sebastián y yo estuvimos siete horas y media conduciendo península arriba hasta llegar a Huesca, donde nos esperaba el resto del grupo de Escuela para ultimar y preparar todo lo relacionado con la V Jornada sobre Narración Oral y Lectura y la VI Escuela de Verano de AEDA. 

Es mi cuarta escuela, pero es la primera vez que formo parte del equipo que la organiza. Y vaya experiencia.
Año tras año somos muchos/as narradores/as los que coincidimos en la Escuela porque la consideramos un referente de formación en Narración Oral en España y un lugar de encuentro nutritivo y a la vez festivo.
Pero cada año la escuela sale adelante porque hay un grupo de personas que decide trabajar para ello. Que lo impulsa. Desde la comisión de Formación se forma el grupo Escuela cada año con gente voluntariosa, implicada y currante. Todas las ediciones me ha fascinado ver desde fuera este trabajo y este año lo he vivido desde dentro.
Ha sido una labor compleja de meses con un resultado, en general, bastante positivo, según los comentarios de los/as asistentes, que son los que mejor lo pueden valorar y hacernos crecer año tras año.

Cartel creado por Isidro Ferrer

El título de este año ha sido «Nuevos tiempos, viejos cuentos» y el objetivo de la Jornada era hablar sobre la pervivencia del Cuento Tradicional actual: sus razones de existir y su coexistencia en el mundo contemporáneo, valorando y revisando el trabajo que se está llevando a cabo en torno a él. 

A la Jornada, que se celebró en la Diputación de Huesca y en la Facultad de Educación, asistieron un gran número de Bibliotecarias de la provincia de Huesca, alumnado de Educación y los/as asistentes al resto de la Escuela de Verano.
Fue un día intenso lleno de conferencias, talleres, mesa redonda y sesión de cuentos dialogada.
 
 
Alumnado de Escuela
 
El martes comenzó la Escuela en sí con los cursos de la mañana y todo el alumnado se dividió entre Luis Correia, Paula Carballeira y Martha Escudero. PINCHA AQUÍ para saber más sobre ellos y sobre los cursos que impartieron. Esta edición la escuela contó con menos alumnado que otros años y, pese a las cuestiones negativas que eso supone, se pudo disfrutar de algunos cursos más íntimos y personalizados.
 
Grupo del curso de Luis Correia Carmelo
 
A pesar de formar parte de la organización pude matricularme en el curso de Luis Correia y disfrutar de cuatro días de reflexión y acción en torno a los diferentes tipos de gestos que utilizamos al contar, haciendo hincapié en poner conciencia en nuestro cuerpo y presencia.
Además, tengo constancia del contento del resto de grupos con sus respectivos talleres. ¡Qué bien!
 
Las tardes de martes y miércoles se destinaron a un taller de Improvisación con Teatro Indigesto que no dejó de sorprender y hacer reír al alumnado. Era genial verles disfrutar de esa manera.
Después, en la noche, las sesiones dialogadas, esta vez con Martha Escudero y Ana Griott. Para mí, de las actividades más enriquecedoras y emocionantes de cada una de las escuelas. Es lo que más entusiasmo me genera, especialmente el diálogo posterior.
 
Miren qué felices se nos ve después de que Blanca Calvo hiciera sonar su «pitorro»
 
El jueves por la tarde tuvo lugar el emotivo acto de rendir homenaje a la Socia de Honor de AEDA, que este año fue Blanca Calvo. Cristina Temprano guió maravillosamente lo que fue una sesión deliciosa en la que se puso de manifiesto la importancia para el desarrollo de la profesión de quien cuenta del Maratón de Cuentos de Guadalajara.
 
En la Escuela siempre hay tiempo para la fiesta y el despendole. Y así, por las noches, cena, charla y muchas risas. Los ratos que uno siempre se lleva grabados, que nos conectan y nos dejan con más ganas de encontrarnos durante el resto del año.

 

El jueves noche, como parte de la Fiesta y la despedida en el bar Bendita Ruina (un lugar maravilloso con muralla medieval regentado por Miguel, que no puede ser más encantador), disfrutamos de un espectáculo de la gente de La Chaminera, completamente recomendables.
 
Y así, el viernes 28, nos despedimos hasta la próxima. Estamos fascinados con la gran repercusión que ha tenido en prensa este año la Escuela. El periódico Diario del Alto Aragón se ha hecho eco en multitud de ocasiones, con entrevistas enjundiosas y noticias a doble página o en contraportada, de diferentes aspectos de la Escuela y la Jornada. ¡Miren!
 

 

 

 
Quiero agradecer a todos/as los/as compañeros/as que asistieron a esta escuela el hacernos llegar su cariño y su apoyo todo el tiempo. Por ser comprensivos con lo que había que mejorar, por felicitarnos por lo que consideraban que hacíamos bien, por los buenos ratos pasados.
Al profesorado, gracias por su profesionalidad, su buen hacer ha impregnado de sonrisas a un alumnado, en general, bien contento.
 
Al equipo de organización nos queda aún reunirnos en los próximos meses para evaluar y valorar. No puedo estar más orgullosa de haber podido trabajar con ellos/as. Mil gracias a los cuatro por todo.
 
¡Larga vida a la Escuela de Verano de AEDA!