Estoy a punto de coger el avión que me llevará de vuelta a casa, y aquí cierro mi gira por los Festis del verano. Quién necesita Mad Cool o Arenal Sound o cosas de esas habiendo Festivales de Narración Oral por todo el territorio español en estas fechas.

Mi gira de Festis empezó con La Sierra Encuentada en Huelva, la X edición de este Festival Itinerante que en esta ocasión se desarrolló en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche y su entorno. Yo conté en Castañuelo y Cumbres de Enmedio, sesiones para público familiar y adulto.
Imaginen visitar pueblos que despertaban por la noche, cuando aliviaba el calor, para compartir complicidad en torno a los cuentos. Un lujo.

La gira continuó en el XXVII Festival de Narración Oral de Segovia a primeros de julio. Contar en un parque al atardecer para familias en el barrio de Fuentemilanos (y que viniera una familia que me conocía de cuando vivían en Tenerife en modo fan) y contar en el mítico patio de la Casa de Abraham Seneor, un lugar que edición tras edición he visto en fotos y he admirado. Y con razón: qué espacio, qué público, qué escucha, qué colas para entrar, qué hermosura Segovia.

Después, pasé un ratito por Tenerife a finales de julio para participar en (también) la XXVII Edición de Verano de Cuento de El Sauzal, estrenando un cuento tradicional nuevo y disfrutando de “jugar en casa”.

Ahora vengo de dos Festivales que se celebran a la vez la primera semana de agosto: Días de cuentos en Cáparra y Días de cuentos en Ahigal. Ambos en su IX edición.
En Días de cuentos en Cáparra, cada año se cuenta en un municipio de la Mancomuidad. Este año ha sido Mohedas de Granadilla, y niños y niñas de los otros municipios vienen en guagua hasta allí para hacer una ruta de cuentos. Tres narradores/as nos repartimos durante cuatro días por tres espacios y las criaturas y sus acompañantes caminan de un lugar a otro y al marchar han disfrutado de tres acentos y cuentos distintos y, sobre todo, de una mañana diferente.

Días de cuentos en Ahigal se realiza durante tres noches seguidas para público adulto. Contamos a las 23H, y antes, Pep Bruno contaba un aperitivo de historias recogidas en el pueblo. Y qué público, y qué compañía.

El verano es tiempo de parar, y hay gente que para en su casa, gente que para yéndose a Islandia o a la playa. Yo paro en estos lugares y con estas personas.

Paro cuando Diego Magdaleno organiza un Festival en el que una tiene tiempo largo de echarse siesta y leer. O los pueblos de la Sierra tienen ríos y llegas horas antes al lugar y puedes pasear y mojarte los pies.
Paro cuando Elia Tralará organiza un Festival con gente buena, con compañeros y compañeras que te guían por las calles y por la vida y te acompañan y te sostienen.
Paro cuando Pep Bruno y Mariaje Paniagua me hacen sentir familia en su casa y hay un pantano cerca al que ir a caminar y puedes encontrar risas pero también el silencio que necesites, por no hablar de la biblioteca mágica donde puedes desear hacer las cosas mejor.
Por eso cuando me ven por redes y me dicen “¡no paras!” sonrío y me digo que sí, que esto es mucho más parar que cualquier otra cosa, porque a veces estando fuera estás más dentro, porque parar es sacar la mente de los lugares comunes y llevarla a lugares nuevos, porque es mejor parar si en el movimiento tienes quien te sostenga.

Gracias siempre, Diego, Candela, Elia, Estrella, Romer, Caxoto, Juan, Pablo, Pep, Mariaje, por el tiempo compartido, porque trabajar cerca de ustedes es la mejor vacación del mundo.