“Matilda”, Roald Dahl.Hace 13 años, que no son pocos ni demasiados, Blanca Calvo, directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara, publicó un artículo llamado “Animación a la lectura” en la revista Educación y Biblioteca. (Año 11, número 100, Madrid, abril de 1999). Hoy me topo con él y lo comparto, a sabiendas de que, en este sentido, sus reflexiones de entonces son plenamente equiparables a las de todos los que hoy nos seguimos dedicando un poco cada día a tratar de acercar los libros a los más jóvenes. Apagar la luz y empezar a leer al resplandor de las linternas cuentos de miedo con los niños es animación a la lectura, organizar cursos de calceta para que entren en la biblioteca personas que de otra forma no lo harían es animación a la lectura, contar cuentos por la noche al calor de una queimada es animación a la lectura, convertir la biblioteca en restaurante y ofrecer a los usuarios manjares literarios es animación a la lectura. Presentar cada día a los alumnos un libro «encontrado» en cualquier sitio según se va al instituto es animación a la lectura, hacer ruedas de prensa con los personajes de los clásicos es animación a la lectura, jugar con los niños a cambiarles los finales a los cuentos es animación a la lectura, reservar tiempo lectivo para frecuentar la biblioteca es animación a la lectura. Contar cuentos a los hijos en la cama es animación a la lectura, meter libros en la maleta cuando se va de vacaciones es animación a la lectura, narrar el comienzo de una historia y provocar el deseo de seguirla en las páginas de un libro es animación a la lectura, regalar libros en las fiestas familiares es animación a la lectura. Animación a la lectura es todo eso y mucho más. Según yo creo, comprende cualquier actividad orientada a aumentar el número de personas que disfrutan con los libros.
El artículo completo con un magnífico ABECEDARIO de términos básicos y relacionados con la ANIMACIÓN, AQUÍ.