Ilustración y LIJ.
Carlos Ortín, presidente de la Federación de Ilustradores Profesionales
(FADIP), titulado La ilustración y la
literatura infantil y juvenil, dentro del libro “Contar en Aragón. Palabra
e imagen en el discurso literario infantil y juvenil” (Tabernero, R. Dueñas,
J.D., Jiménez J.L. (2006)) donde critica de un modo rápido y conciso el
panorama actual de la literatura infantil y juvenil desde el punto de vista de
la Federación.
ideas y estoy totalmente de acuerdo con lo que comenta, con lo que señalaré
casi la totalidad del artículo, seleccionando los párrafos e ideas que
considero de especial interés. El texto es literal:
es una incorrecta limitación de nuestra profesión.
texto de un escritor.
a la expresión y divulgación de una idea con su propia forma de mirar y
plasmar.
gráficamente un mensaje.
MANUAL DE USO
manual de uso como los que nos encontramos cuando nos enfrentamos al montaje de
un mueble ni es un manual de primeros auxilios donde se indica mediante dibujos
la forma correcta de aplicar el boca a boca (…). Digo esto porque desde
algunos sectores, la ilustración debe ser algo absolutamente objetivo y que
ayude a la transmisión de la información. Quizá lo que estos sectores quieren
es una ilustración donde se ve a María bebiendo agua junto a un texto que dice:
“Como tenía sed, María decidió beberse un vaso de agua”.
que somos escritores que nos expresamos con dibujos y que nuestra actividad no
es neutra ni inocente, ya que los creadores visuales tienen mucho que ver con
la manufactura de la realidad contemporánea.
inviten a pensar, a ampliar horizontes y que no adormezcan los cerebros. (…) Sin
embargo, algunas editoriales se autodenominan agentes culturales cuando están
más interesadas en mirar que en ver, más interesadas en la ganancia que en la calidad
y nos usan sin aprecio, como si desearan nuestra desaparición como autores.
escritores tienden a comparar la literatura infantil y juvenil con un traje
(…) y eso es tener mentalidad de sastre. Para hacer un libro para niños no
hay que limitarse a utilizar menos tela.
mejoradas en parte si los medios de comunicación se preocuparan de ofrecer unas
bien fundamentadas críticas sobre lo que se publica, como las críticas
cinematográficas o las de literatura adulta y no, en el mejor de los casos,
breves reseñas (…).
dedica algo de espacio a la ilustración dentro de la reseña, pero casi siempre
es para adjetivarla: que complementa perfectamente el texto, que añade un toque
de color, que es entrañable… (…) Se trata más bien de la opinión estética
del autor de la reseña, sin analizar su comunicatividad y eficacia al
transmitir el mensaje, ni la optimización de los medios puestos a disposición
del ilustrador, ni nada de eso. Y eso no basta. En un medio como en el que nos
movemos, una crítica sin fundamentar, sea buena o mala, sólo supone movernos
desde la invisibilidad a la injusticia.
«La vida solamente no nos basta»
1. “Nunca encontré un niño alfabetizado que si hubiera tenido la oportunidad de elegir un libro entre un catálogo de calidad, no siguiera leyendo con ganas. A lo mejor no funciona el primero, ni el segundo, pero encontrará alguno que le haga querer seguir leyendo.” (…) “Leer es como enamorarse, el que dice que no le gusta tal cosa es porque aún no ha encontrado algo que le agrada”.
2. «La palabra tiene una fuerza extraordinaria: el reconocimiento de que lo que caracteriza la literatura es la palabra empleada de manera que permita múltiples reapropiaciones. Es decir: su proceso significativo tiene que ver con una multiplicidad de sentidos latentes posibles. Ese es el sentido poético de la palabra: un empleo donde las palabras no solo se eligen por lo que significan, sino también porque puestas al lado de otros términos causan efectos inesperados y renovados. Así, tanto en la prosa narrativa como en la poesía, la literatura está ensanchando la experiencia vital del lector, yendo más allá de lo que la vida cotidiana propicia, facilitando que dé vida a otra vidas, sienta otras emociones, entienda otros dilemas, conozca muy de cerca otras personas, vivencie otras soluciones para las dificultades humanas. Esa es la fuerza absoluta de la literatura, y es por eso que ella no muere, por más que puedan variar y diferenciarse sus soportes”.
Mi pequeño tour de las lenguas
Bueno bueno, septiembre empieza de lo más movidito, repleto de cuentos y literatura. Les cuento:
Mañana día 31 y hasta el domingo 2 se celebrará en Bellver de Cerdanya, un pequeño pueblecito perteneciente a Lérida y pegadito al Pirineo, bordeado por el río Segres, la 6º edición del festival Riu de Contes, donde tendré la suerte de andar escuchando cuentos, haciendo un curso y contando. Les adjunto el programa para que si están cerca puedan darse un salto y para que se hagan una idea de cómo es.
Después de pasar unos días en Barcelona, bajaré a Salamanca, donde se desarrollará el IV Congreso Leer.es: Congreso Iberoamericano de las Lenguas en Educación, desde el día 5 al 7 de Septiembre. Los objetivos del congreso son los siguientes:
- Impulsar el proyecto de las lenguas en la educación
- Reflexionar sobre la enseñanza de las lenguas
- Profundizar en la importancia de las lenguas como eje de transmisión cultural
- Analizar las relaciones entre las diferentes lenguas y las nuevas tecnologías de la información
El IBBY INTERNATIONAL CONGRESS!!
Uno de Cortázar
Estos días he estado probando a ver si conseguía entender cómo colocar un Podcast en el blog. Solo lo he logrado a medias: enlazándolo. Un día de estos entenderé cómo traer el reproductor hasta blogger.
Mientras tanto, les dejo un cuento que me recomendaron para contar: La inmiscusión terrupta, de Julio Cortázar, que forma parte de su libro «Último Round» publicado en 1969 por Siglo Veintiuno Editores, México.
Suelo contar el capítulo 68 de Rayuela, también escrito en gíglico, como este texto. Ése lo pongo otro día.
Aquí les dejo el enlace al podcast y a continuación comparto el texto:
LA INMISCUSIÓN TERRUPTA:
Íncipit
Hoy es lunes y los lunes son tiempo de principios. Dan ganas de empezar. Lo que sea.
Días de regalar íncipit (del latín incipit «empieza»), que son las primeras palabras de un texto.
Lo primero que se me ocurre es enumerar esa serie de inicios de los cuentos populares que hemos escuchado siempre:
Había una vez…
Hace mucho tiempo, en un país lejano…
En cierta ocasión…
Érase que se era…
Érase una vez…
Érase una vez y mentira no es…
Esto era…
Hace más de mil años…
Pués, señor…
Pero también podemos compartir el inicio de un libro que nos guste mucho o del que estamos leyendo ahora mismo.
Mi inicio sería este:
LIBROS DE OCASIÓN. Propietario: Karl Konrad Koreander.
¿Y el tuyo? ¿Te apetece compartir un íncipit de lunes?
La bella Griselda
librería que más frecuento, me encontré con LA BELLA GRISELDA, un álbum de la
fantástica ISOL, autora e ilustradora de “El globo” o “Secreto de familia”,
libros que no tienen desperdicio y que recomiendo a cualquier adulto, público
al que la obra de ISOL llega de un modo muy peculiar por su sentido del humor y
la complicidad que en seguida consigue desatar. LA BELLA GRISELDA, publicado en
2010 por Fondo de Cultura Económica
en su colección A la orilla del viento
es el primer cuento de hadas y principesco que leo de ella, ya que sus
protagonistas suelen ser niñas pequeñas que cuentan su historia en primera
persona.
al uso. Nada más ver la portada, si te fijas en los detalles, te das cuenta:
observamos los símbolos clásicos de la realeza: el conjunto heráldico, los
colores en oro, la corona, la princesa concentrada en la belleza de su
reflejo… y, si nos fijamos un poco más… nos encontramos con dos caballeros
sin cabeza que la escoltan. Es una primera pista.
Griseldaes una princesa hermosa, sublime, delicada, perfecta, tanto, que hacía perder
la cabeza a cualquiera. Y esto no es solo un decir. Cada vez que un príncipe
trataba de cortejarla, perdía la cabeza ante semejante hermosura. Se le caía,
se le desmembraba del cuerpo y rodaba por las moquetas o por los jardines. Y no
la volvía a recuperar. Ella, en un ejercicio de amor y nostalgia aderezado con
un toque de taxidermia, las colgaba en la pared.
el tiempo, todos los hombres casaderos comenzaron a temer su belleza letal. La
pobre princesa se aburría y se sentía terriblemente sola, hasta que un día un
pretendiente afortunadamente miope apareció en el castillo y pudo cortejarla
sin temor a perder la vida. Sin embargo, después de un tiempo juntos, el
príncipe la observa (se entiende que de cerca) y también cae su cabeza. Aún
así, nueve meses después nace una princesita hermosísima, tanto que en este caso es la bella Griselda la que no puede soportar tanta maravilla y pierde la cabeza
también.
historia parodia de un modo ácido y directo los tradicionales cuentos de
hadas. Nos recuerda a todas las bellas de nuestros conocidos clásicos pero acaba de una estocada con estereotipos y tópicos y nos regala, con unas
imágenes atrevidas, divertidas y engañosamente inocentes, un libro álbum
diferente.
que construye al personaje de la princesa. Las que conocemos de siempre, bellas
por naturaleza, consagraban su vida a esperar al príncipe amado, ser
rescatadas, escapar del aburrimiento de sus jaulas de oro… sin embargo,
Griselda, aunque también esperaba a su príncipe, estaba encantada con su vida. El objetivo explícito de su existencia era estar bella, de ahí que sus días consistieran (aparte de en decapitar con su
imagen a todo dios) en extraerse los plebeyos pelos que la poblaban o hacer
fatigosos estiramientos y equilibrios sobre zapatitos de cristal. De hecho, su
blasón reza así:
cuentos políticamente correctos que tanto se han profesado durante años y que
ahora, cada vez más, están quedando en desuso, Isol nos deja intranquilos,
cuestiona la literalidad de nuestras frases de siempre y nos recuerda que, a
veces, en la vida, las cosas no son sencillamente “un decir”.
Yo quiero mi gorro
divertirme más: YO QUIERO MI GORRO, de Jon Klassen, ilustrador y diseñador
gráfico Canadiense. Es su primer libro álbum, publicado en 2011 en Estados
Unidos, “I want my hat back” y que este año 2012 ha llegado a España de la mano
de la editorial Milrazones.
historia de estructura repetitiva en la que un oso que ha perdido su gorro va
preguntando a diferentes animales del bosque si lo han visto, incluido al
conejo, que lleva puesto un sospechoso gorro rojo y puntiagudo. Los diálogos
que se mantienen son muy similares, con apenas variación de un animal a otro.
minimalismo de las ilustraciones. Son sencillas, de trazo claro y sobre fondo
casi blanco. Tengo cierta tendencia a sentirme fascinada por los libros álbum
tan limpios, sin distracciones, pero con esos pequeños detalles que requieren
varias lecturas para ser valorados.
humor sobresaliente. El oso, con una pinta de pánfilo que dan ganas de quererle
y que demuestra no tener muchas luces, va preguntando a todos: ¿Has visto mi
gorro? En general le responden: No, no he visto tu gorro. Él siempre añade:
Bien, gracias de todos modos. La serpiente es de las más divertidas porque le
responde, con una voz que imagino tirando a mística, suave, lenta y reflexiva:
Una vez vi un gorro… era azul y redondo… El Oso la corta: El mío no es así.
También es muy simpático el armadillo o esa especie de topo que le contesta: ¿Qué
es un gorro?
repleto de cerebros ligeramente lentos. Las ilustraciones, estáticas, nos los
muestran siempre enfrentados, pero, mientras el oso mira a los animales, éstos
siempre dirigen su mirada al lector.
Oso, deprimido y preocupado por no encontrar su gorro, es cuestionado por el
ciervo: ¿Y cómo es tu gorro? Él reflexiona: Pues… es rojo y puntiagudo… y la
siguiente página se enciende de rojo y el oso abre mucho los ojos. ÉL HA VISTO
SU GORRO. Así que retrocede por todo el bosque hasta dar con el conejo. La imagen
no tiene desperdicio. La tensión se palpa, uno se imagina la banda sonora de
una película de acción y esta escena puede durar lo que se desee (es una de las
ventajas de los libros álbum. El ritmo depende de lo que tardemos en pasar la
página).
el conejo? Eso no lo cuento…
adecuado para todas las edades, especialmente niños un poco mayorcitos que
puedan captar los dobles sentidos y el poder de lo que no se dice. Es el típico
libro que enamora a los mayores y que, a primera instancia, probablemente no
guste mucho a los más pequeños. Se maneja la elipsis y la tensión de forma
magistral, y es un libro perfecto para ser contado, para jugar con las voces de
los animales y con el ritmo del relato.
En la laguna más profunda
la laguna más profunda”, la última novela de Óscar Collazos, escritor, periodista
y crítico colombiano, que ha sido editada por Siruela. Es una obra
perfectamente accesible para lectores jóvenes que he visto recomendada por una
amiga en Eltiramilla.com
tratara sobre la enfermedad del olvido y, por pura curiosidad, me asomé a sus
páginas a ver qué encontraba. El descubrimiento ha sido precioso.
primera persona por Alexandra, una adolescente que nos cuenta el tiempo en que
tenía entre nueve y doce años, cuando la abuela Mamamenchu comenzó a sumergirse
en la laguna más profunda de su memoria.
el punto inocente de la niña que fue, no de la adolescente más madura y aprendiz
de escritora en que se convierte después. Habla desde la alegría infantil y el
profundo afecto que siente por su abuela. Las descripciones de los ratos juntas,
los paseos por el bosque o las celebraciones familiares muestran un vínculo invulnerable
que se mantiene a pesar de la enfermedad.
Uno (sobre todo si tiene o ha tenido abuelas a las que ha adorado
profundamente) se enamora irremediablemente de Mamamenchu, la quiere tener en
su familia, en su vida, en su casa.
prejuicios, inhibiciones, extremas normas sociales e hipocresía del mundo de
los adultos, observa con naturalidad e incluso diversión los primeros síntomas
de la enfermedad de Mamamenchu. No parece que le duela nada, así que no termina
de entender bien qué sucede. Es notable mencionar que en ningún momento se utiliza
la palabra Alzheimer. El símil de la profundidad de la laguna resulta sencillo
y accesible.
infantil y se observa cierta insistencia por parte del autor a ser accesible a
lectores más jóvenes, ya que, entre otras cosas, la protagonista no deja de
hacer referencias al diccionario cada vez que aparecen palabras que pueden
resultar incomprensibles y de interpelar al lector con preguntas que tratan de
hacerle partícipe en la narración. Aparte de estas cuestiones, que, a mi gusto,
entorpecen (aunque no desmerecen) el ritmo de la narración, he de decir que la
secuencia narrativa me resultó bastante confusa, y, aunque puede ser un recurso
que facilite la identificación con el ambiente de la novela, hizo que no fuera
una historia de esas que “enganchan” por cómo se cuentan, sino por lo que cuentan.
la memoria es lo que heredamos de nuestros progenitores. Nuestros padres y
nuestros abuelos no son solamente lo que vemos cuando somos niños, sino todo lo
que fueron antes de nosotros. Así es como Alexandra decide recuperar la memoria
de Mamamenchu. Cuanto más se sumerge la abuela, más trata la niña de sacarla a
flote y de mantener ese vínculo, al principio manifiesto y luego tácito, de
afecto y ternura. Es una novela absolutamente conmovedora y recomendable, un
paseo digno de disfrutar a lo largo del ciclo natural del olvido.
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